Quiénes somos




Nací hace veintiún años en un barrio céntrico de Madrid del que pocas imágenes recuerdo. El extrarradio fue testigo de mi infancia y mi juventud, y me presentó a quienes hoy son mi día a día. El extranjero se me presentó como una oportunidad imposible de rechazar, conociendo rincones escondidos que no hacían más que pedir a gritos que alguien los descubriera. Así, entre Roma y Berlín, Venecia y Londres, fui escribiendo mi historia con fotografías tomadas con una máquina digital compacta. Mi familia, más observadora que yo, me hizo el regalo más revelador que me han hecho en toda mi vida. Aquella Nikon D80 pareció abrirme puertas a un mundo todavía por descubrir. Comunicación audiovisual se me antojó como mi carrera y el curso en Nueva York no hizo más que formarme profesional y personalmente. La música y la escritura no hacen más que complementar el complejo artístico que me define. 

 

Nací en Leganés, una ciudad perdida en la inmensidad de la periferia sur de Madrid y me dieron el relativamente acertado nombre de Alberto (ni arcaico ni estrambótico). Estudié todas esas cosas que estudiamos todos y luego se te olvidan para después pasar a estudiar la carrera de médico, donde lamentablemente también se acaban olvidando las cosas. En vista de lo sucedido, me dediqué a leer, ir al cine, al teatro, y todas esas cosas de burgués desalmado (por compensar lo de la medicina, supongo). De tanto leer acabé yendo por la vida como don Quijote (de confundido, que no de genial) y finalmente me engañaron para acabar aquí, contando todo eso que he visto y me queda por ver (y encima, sin cobrar). Lo demás, cómo suele decirse, es historia.

 

Abrí los ojos por primera vez en un hospital de Madrid cuando comenzaba el verano de 1989. Siempre he sido más de calor que de frío. Descubrí mi vocación escribiendo un poema sobre una rana a los diez años y desde entonces no he parado de leer ni de escribir. Me apasiona la cultura y estudio 4º de Periodismo. Defensor del optimismo como forma de vida, un día soñé con este proyecto, hoy convertido en realidad. 

Consciente de que sé muy poco para todo lo que querría saber, no suelo tener un día igual al anterior en todo el año. Adoro las novelas de Paul Auster y las poesías de Benedetti, así como el cine de Woody Allen, Sánchez Arévalo y Tim Burton. Me apasiona la arquitectura de Gaudí y la pintura de Dalí. 

Desde comienzos de 2009 colaboro con todoMUSICALES, cubriendo los distintos musicales que llegan a Madrid, y llevo dos blogs personales: David Waldorf, más informal, y Sunday Morning Birds, más literario. 

 

Cerca de la calle de los Artistas en el barrio de Cuatro Caminos, allá por el año 89, nacía yo. ¿Quién soy yo? Un hibrido a caballo entre las ciencias y las letras. Nunca supe lo que quería ser, quizá por eso no me decantaba. Tras un pequeño affaire con los números, decidí probar suerte en Periodismo. Y allí estoy, en segundo, intentando aprender cómo ser feliz sin un trabajo en el futuro. Sí, esa es una de las frases que más me repiten. 

De la mano de Taormina comencé en el mundo de la interpretación, algo que no he dejado desde hace seis años. Con ellos aprendí todo lo que sé y lo más importante, a trabajar al máximo ya sea para una persona o para cien. Esto lo aplico para todo lo que hago; si yo disfruto, otros también lo harán. Adicto al mundo audiovisual y defensor del libro en papel. Como pasa en el teatro cuando se termina la obra, “Abajo el Telón”.

P.D. Lo siento, aún no uso gafas.

 

Cautivada por el placer de un desayuno al sol, me lancé a estudiar Nutrición Humana y Dietética en Madrid. Entre tanto, he degustado la danza, el canto y la interpretación. Delicioso. De mis casi 20 espero descorchar nuevas búsquedas, brindando por las artes ocultas y la rutina artística. De postre, un cuadro impresionista, Sandro Botticelli o la voz de barítono. Que aproveche.